La cantante de Arequito fue la gran protagonista de la octava luna del festival con una presentación bajo la lluvia que pasará a la historia. Antes, la leyenda de Los 4 de Córdoba y Por Siempre Tucu, la unión de Suna Rocha con Juan Iñaki y la danza siempre protagonista.
Soy esa niña, soy esa mujer, que no se cansa de aprender. Tres décadas después que esa pequeña debutara en el escenario mayor de Cosquín y cambiara para siempre la historia del festival, el idilio volvió a renovarse. En la octava luna de la 66a edición, Soledad protagonizó un memorable festejo con todos los condimentos: entrada triunfal desde el cielo, invitados de todos los estilos, rescates emotivos y un final con su familia en el escenario y sentimientos a flor de piel.
«Para mí venir a Cosquín siempre fue como rendir un examen. Esta vez me prometí disfrutar y creo que a pesar de todo, logramos», dijo la artista tras finalizar el show que se extendió por casi tres horas. Esa prueba no la superó solo hoy, porque si hay una artista que ha sabido renovarse a lo largo de todos estos años es ella. La Sole de la gente.

Seguidilla de invitados y sorpresas
El primer convidado fue Pedro Capó, justamente también uno de los artistas con el que dio incio a la propuesta adiovisual, junto al Chango Spasiuk, ausente con aviso. El clásico Piel Canela fue una perlita para comenzar una seguidilla que trajo una sorpresa tras otra y continuó con Teresa Parodi. «La primera canción que aprendí fue de ella y como no pudo estar en los festejos de los 20 años, hoy no podía faltar», dijo la Sole antes de hacer junto con la correntina la siempre conmovedora Cielo del albañil.
Junto a Nahuel Pennisi sonó Como Un Cisne, canción dedicada al mate, con letra y relato del gran Luis Landriscina y música del acordeonista Hernán Crespo. Mientras que con para Cazzu, la Sole cantó Cómo Será, un rescate de sus primeros años que la plaza agradeció con creces.

Ya fuera de #CasaSole y después de girar el plato, hizo su aparición La Delio Valdez para que la plaza estalle una vez más. Con una versión reducida de la gran orquesta de cumbia que no podía faltar en el festival, hicieron Nada Tengo De Ti y el clasicazo Que Nadie Sepa Mi Sufrir.

Hermanadas para siempre
En los festejos no podía faltar la presencia de Nati Pastorutti, que hizo su aparición para un bloque de celebradas zambas (Sapo Cancionero – De Amor En Vuelo – De Mi Madre) y el esperado final con las tres primeras canciones que ambas interpretaro en el escenario de Cosquín: Entre A Mi Pago Sin golpear, A Don Ata (con revoleo de poncho incluído) y Salteñita De Los Valles.
